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Precio instalar cargador coche eléctrico: Precios por escenario
Instalar un cargador de coche eléctrico en España cuesta entre 500 € y 2.500 € en la mayoría de casos. En vivienda unifamiliar con el cuadro eléctrico cerca, el precio parte de unos 800 €. En garaje comunitario con tirada larga de cable, supera a menudo los 2.000 €. Las variables que más pesan son el tipo de cargador, la distancia al cuadro, la obra civil y los trámites de legalización.
Partidas que componen el presupuesto (y cuáles se omiten en ofertas baratas)
| Partida | Rango orientativo | ¿Incluida en ofertas económicas? |
|---|---|---|
| Equipo cargador (wallbox) | 400 € – 1.200 € | Sí, casi siempre |
| Cableado y protecciones eléctricas | 150 € – 500 € | Parcialmente (a veces solo cable, sin protecciones diferenciales específicas) |
| Canalización y obra civil | 0 € – 600 € | Rara vez si hay que hacer roza o tirar tubo corrugado largo |
| Mano de obra de instalación | 200 € – 500 € | Sí, pero con alcance limitado |
| Boletín eléctrico (CIE) | 100 € – 250 € | No en muchos casos |
| Legalización ante Industria | 80 € – 200 € | Casi nunca |
| Ampliación de potencia contratada | 50 € – 150 € (trámite) | No |
El boletín eléctrico, llamado Certificado de Instalación Eléctrica, es el documento que acredita que la instalación cumple el REBT. Sin él, cualquier incidencia queda fuera de cobertura del seguro del hogar. Muchos instaladores lo ofrecen como “extra” o directamente no lo mencionan. Antes de firmar, pregunta si el presupuesto incluye la emisión del boletín y quién lo tramita.

La legalización ante la Consejería de Industria de tu comunidad autónoma es otro coste invisible. Consiste en registrar la instalación con una memoria técnica descriptiva. Algunos instaladores la consideran responsabilidad del cliente, así que conviene dejarlo por escrito desde el principio. Si el presupuesto que recibes no desglosa estas dos partidas, pide que las añadan o que confirmen por escrito que están excluidas: así comparas ofertas reales, no cifras incompletas. Para entender mejor cómo se estructura un presupuesto de electricista, conviene conocer qué partidas son estándar en este tipo de trabajos.
Precio según tu caso: unifamiliar, garaje comunitario y local comercial
Una vivienda unifamiliar con el cuadro eléctrico a menos de cinco metros del punto de carga suele quedarse en la franja baja del presupuesto: entre 500 € y 1.200 € con wallbox monofásico, boletín y legalización incluidos. La variable que más mueve la cifra aquí es precisamente esa distancia. Cada metro extra de canalización y cableado suma material y mano de obra, y cuando el garaje queda en una planta distinta al cuadro, el coste puede duplicar la partida de instalación sin que cambie nada en el equipo.

En un garaje comunitario el escenario se complica. Al precio del cargador y la mano de obra se añaden metros de cable desde el contador individual hasta la plaza, que en muchos edificios superan los 20 o 30 metros. A eso hay que sumar, en bastantes casos, un sistema de gestión de cargas si ya existen otros puntos de recarga o la potencia del edificio es limitada. El rango habitual se sitúa entre 1.200 € y 2.500 €, aunque la longitud real del tendido y la necesidad de obra civil en zonas comunes pueden empujarlo más arriba. Conseguir el visto bueno de la comunidad de propietarios no encarece la factura directamente, pero retrasa el calendario y, si hay que ampliar la potencia contratada del edificio, aparece un coste compartido adicional.
Para un local comercial o negocio que quiera ofrecer recarga a clientes, la potencia trifásica (11 kW o 22 kW) es casi obligada si se busca una carga útil en tiempos razonables. El equipo parte de cifras más altas y la instalación eléctrica requiere secciones de cable mayores y protecciones específicas. Presupuestos por debajo de 2.000 € son raros cuando se incluye todo el trámite; lo frecuente oscila entre 2.000 € y 3.500 € dependiendo de la potencia y de si el local necesita adecuar su acometida, un coste que conviene valorar junto al resto de partidas si el negocio planea una reforma integral del espacio.
Con diferencias que pueden superar los 2.000 € entre escenarios, conviene pedir al menos tres presupuestos detallados con partidas desglosadas y boletín incluido, comparando el precio hora del electricista en cada oferta.
Potencia del cargador: cómo elegir entre 3,7 kW, 7,4 kW, 11 kW y 22 kW
Un cargador de 7,4 kW con instalación monofásica cubre la mayoría de usos domésticos. La potencia condiciona tanto el precio del equipo como el tipo de instalación eléctrica que necesitas, así que conviene descartar primero las opciones que no encajan con tu situación.
| Potencia | Instalación eléctrica | Coste orientativo del equipo | Tiempo de carga (batería de 60 kWh) | Perfil de uso |
|---|---|---|---|---|
| 3,7 kW | Monofásica | 250–400 € | 14–17 h | Quien recorre menos de 30 km diarios y puede cargar toda la noche |
| 7,4 kW | Monofásica | 450–700 € | 7–9 h | Vivienda unifamiliar o plaza propia con uso diario normal |
| 11 kW | Trifásica | 600–900 € | 5–6 h | Kilómetros altos o necesidad de cargar en pocas horas |
| 22 kW | Trifásica | 900–1.500 € | 2,5–3,5 h | Flotas, locales comerciales o rotación rápida de vehículos |
La opción de 7,4 kW es la más habitual en viviendas porque la mayoría de hogares ya dispone de acometida monofásica. Enchufar el coche al llegar del trabajo y tenerlo listo por la mañana con siete u ocho horas de carga es suficiente para recorridos urbanos e interurbanos habituales. El salto a 11 kW solo compensa si ya tienes suministro trifásico o si tu rutina exige cargas parciales rápidas entre desplazamientos largos; de lo contrario, el sobrecoste de adaptar la acometida a trifásica (que puede superar los 500 €) no se amortiza.
Con 22 kW, el equipo es más caro y la instalación requiere trifásica con sección de cable mayor. En uso doméstico rara vez se justifica: pocos coches aceptan más de 11 kW en corriente alterna, así que pagarías por una capacidad que el propio vehículo no aprovecha. Reserva esta potencia para locales con rotación de vehículos o flotas que necesitan minimizar tiempos de parada.
Garaje comunitario: por qué el coste se dispara y cómo reducirlo
La distancia entre el cuadro de contadores del edificio y la plaza de garaje es el factor que más encarece la instalación en un garaje comunitario. Cada metro de canalización con su cableado protegido suma entre 15 y 30 €, y en edificios grandes esa tirada puede superar los 40 metros con facilidad. Una plaza cercana al cuadro puede ahorrar varios cientos de euros frente a una situada en el extremo opuesto del sótano.

Ampliación de potencia del edificio
Muchos edificios anteriores a 2015 no tienen margen eléctrico para absorber varios puntos de carga simultáneos. Si la potencia contratada del edificio necesita ampliarse, el coste recae sobre la comunidad o sobre los vecinos que solicitan la carga, según lo que se acuerde. Esa ampliación puede rondar entre 500 y 1.500 €, dependiendo del salto de potencia y de si la acometida del edificio lo soporta sin obra adicional, un aspecto que también afecta a otras instalaciones como la instalación de aire acondicionado en zonas comunes. Antes de pedir presupuesto individual, conviene verificar con la distribuidora eléctrica si existe margen disponible: a veces lo hay y el sobrecoste desaparece.
Sistema de gestión de carga dinámica
Cuando varios vecinos instalan cargadores, un sistema de gestión de carga dinámica reparte la potencia disponible entre todos los puntos activos. El equipo cuesta entre 300 y 800 € según el número de usuarios, pero evita la ampliación de potencia del edificio en muchos casos. Si tres o cuatro vecinos se coordinan para instalarlo a la vez, el coste por persona baja de forma notable y la comunidad no necesita aprobar un aumento de potencia.
Individual o colectiva: cuándo compensa cada vía
Si solo un vecino necesita cargador y su plaza está cerca del cuadro, la instalación individual sale más barata y rápida. Cuando hay dos o más interesados, una infraestructura común con gestión de carga reduce el precio por usuario y simplifica futuras ampliaciones. A partir de cuatro puntos de carga previstos, la vía colectiva suele ser la única que evita saturar la instalación eléctrica del edificio.

Conviene saber que, según la Ley de Propiedad Horizontal reformada, cualquier propietario puede instalar un punto de recarga en su plaza sin necesidad de aprobación de la junta, siempre que notifique por escrito a la comunidad y la instalación la realice un instalador autorizado. La comunidad no puede vetar la instalación, aunque sí puede proponer una infraestructura colectiva como alternativa. Este marco legal simplifica mucho el proceso, pero no exime de cumplir con el boletín eléctrico ni con la legalización ante Industria.
Preguntas frecuentes sobre el precio de instalar un cargador de coche eléctrico
¿Puedo instalar un cargador de coche eléctrico si soy inquilino?
Necesitas autorización del propietario por escrito, ya que la instalación modifica la infraestructura eléctrica del inmueble. En garaje comunitario, el derecho a instalar un punto de carga individual está protegido por ley, pero conviene notificarlo formalmente a la comunidad.
¿Cuánto tarda la instalación de un wallbox en una vivienda?
Una instalación estándar con tirada corta de cable suele completarse en una jornada de trabajo, entre cuatro y seis horas. Si hay que abrir canalizaciones largas o modificar el cuadro eléctrico, puede alargarse a dos días.
¿La deducción del 15 % en IRPF sigue vigente en 2026?
La deducción del 15 % sobre el coste del cargador y su instalación se aplicó en las declaraciones de 2023 y 2024. Para confirmar si se ha prorrogado a ejercicios posteriores, consulta la web de la Agencia Tributaria antes de solicitar presupuesto.
¿Necesito cambiar mi contrato de luz para cargar en casa?
Depende de la potencia contratada y del cargador elegido. Con un wallbox de 7,4 kW y una potencia contratada de al menos 5,75 kW suele bastar programar la carga en horario nocturno. Si el diferencial de potencia es justo, una subida de tramo con la distribuidora cuesta entre 50 y 100 € anuales adicionales.
¿Qué garantía suelen ofrecer los instaladores?
La mayoría de instaladores homologados ofrecen entre dos y tres años de garantía sobre la mano de obra y la instalación eléctrica. El wallbox en sí lleva la garantía del fabricante, que habitualmente es de dos años ampliable a cinco en algunas marcas.